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El ocaso de las app secretas

Las redes sociales anónimas tuvieron su apogeo en 2014. Algunas sobreviven, pero ya no son lo mismo

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Yik Yak, la aplicación de chismes fundada por estudiantes que irritó a instituciones educativas en Estados Unidos, desea amablemente que supere el hecho de que alguna vez fue anónima.

Sí, sus fundadores una vez comercializaron su aplicación como “un lugar para compartir sus pensamientos”, mientras que “mantiene su privacidad”. Pero la palabra “anónimo” se ha empañado un poco, y “redes sociales anónimas” ya no suena tan bien. A mediados de agosto, Yik Yak comenzó a exigir que sus usuarios tomaran las riendas y completaran sus perfiles, al igual que lo harían en Instagram o Facebook.

“Estamos haciendo estos cambios para ayudar a que las personas se conecten”, dijo Brooks Buffington, fundador de Yik Yak.
Si la app parece haber superado el concepto de la “red social en el anonimato”, ciertamente no está sola. En los dos años transcurridos desde el apogeo de Yik Yak, Whisper y Secret, prácticamente todas las aplicaciones de mensajería anónima se han ralentizado, transformado o cerrado. De 25 aplicaciones en 2014, todas menos tres están inactivas.

“Se supone que las aplicaciones anónimas son lo contrario de Facebook, la oportunidad de ser simplemente uno mismo”, dijo David Byttow, fundador de la desaparecida app de mensajería Secret. “Sin embargo, durante ese año en que trabajé en Secret, mi miedo creció y creció; y comencé a darme cuenta de que no es un servicio saludable o productivo”.

Byttow, cuya compañía fue considerada “una de las startups más fracasadas de 2015”, ha tenido mucho tiempo para contemplar la caída de la aplicación anónima. Durante 16 meses, Secret fue considerada una de las cosas más seguras de Silicon Valley: 15,5 millones de usuarios.

Al igual que Yik Yak, Secret alentó a sus usuarios a compartir mensajes anónimos dentro de un grupo semi-cerrado. Secret consistía en la audiencia de amigos o amigos de amigos; en Yik Yak, es cualquier persona en un radio de 2,5 kilómetros.

Acusaciones

“Ciertamente hay un montón de investigaciones que demuestran que el anonimato permite la expresión más libre”, dijo Rey Junco, profesor de educación e interacción hombre-máquina. “El anonimato permite explorar mejor y poner a prueba las identidades. Creo que es muy bueno para el desarrollo, especialmente entre los adolescentes”, apuntó.

Y, sin embargo, incluso desde el principio, esa visión se enfrentó a ataques graves. Hubo informes de acoso y de intimidación generalizada en la aplicación. Un tribunal brasileño ordenó a Apple y Google sacarla de sus respectivas tiendas de aplicaciones por temor a que promoviera el abuso; grupos de prevención del suicidio y de defensa de adolescentes la acusaron de ser una aplicación laxa, incluso “insensible”.

Estos problemas no fueron exclusivos de Secret: aparecieron endémicamente en todas las aplicaciones anónimas. Whisper, Yik Yak y After School han enfrentado amenazas de bomba, intentos de suicidio y más.

Se supone que el anonimato debe fomentar la intimidad, pero a menudo termina por tener el efecto contrario: sin una identidad persistente a la cual adherirse, los usuarios no forman los tipos de relaciones que les harán volver a la app.

Un análisis académico sobre el comportamiento de los usuarios en Whisper advirtió que, ya que solo tienden a interactuar con desconocidos, los usuarios solo forman “lazos débiles”. Como resultado de ello, las tasas de descarga y de compromiso han ido cuesta abajo en la categoría de redes anónimas y estas fueron sustituidas por aplicaciones como Snapchat, que mantienen los nombres reales de los usuarios mientras les hacen jugar con sus identidades.

Nuevo rumbo

El 16 de agosto, un rediseño de Yik Yak obligó a todos los usuarios a usar la personalización de los perfiles de los usuarios. Los nuevos perfiles no obligan a utilizar un nombre real, sino que animan a usar imágenes de perfil y enlaces a otras redes sociales, basadas en la identidad.

Parece una pérdida de oportunidades, teniendo en cuenta que todas estas aplicaciones están desarrolladas en oposición al régimen centralizado en la identidad que representa Facebook. El anonimato se lanzó como una especie de alternativa gloriosa, un medio para compartir sin el riesgo de persistencia o vigilancia. Ahora es solo una palabra de moda que es descartada en favor de “comunidades” o “conexiones”.

“El anonimato se hizo querer entre la gente y creó un lugar en su mayoría amable para hablar de cosas del campus”, reza una de los varios cientos de críticas de una estrella. “Ahora todo el mundo sabe quién es quién”.

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